Un mundo sin seguros
Ya han transcurrido 25 años desde que desapareció la última de las compañías aseguradoras que había en el mundo: una industria desaparecida. Para muchos historiadores, los seguros son una de las piezas clave que explica el esplendor y bonanza económica del siglo anterior. Una prosperidad que hoy ha quedado atrás. Las aseguradoras no eran únicamente grandes corporaciones que creaban empleo, no eran simplemente empresas.
Hoy sabemos que su existencia estaba íntimamanete vinculada al crecimiento económico del siglo XX. Y los seguros estaban en la base de la riqueza y la prosperidad occidental de los últimos siglos. La desaparición de los seguros dio lugar a lo que los historiadores han llamado la Tercera Edad Media, una era gris y de pobreza extrema de la que llevamos un cuarto de siglo y de la que todavía no se vislunbra el final. Las compañías de seguros cumplieron una función económica. Y hasta cierto punto social propiciaba de que un mundo incierto pudiera ser vivido de una forma segura.
Y eso llevaba a los ciudadanos a invertir. A creer en el futuro, en una palabra. Sin seguros, se perdió la confianza. Y sin confianza, no hay futuro. El seguro se convirtió en un comodity, en un producto sin valor. Y peor aún, sin valor social. La sociedad dejó de reconocer el valor que tenían los seguros.
Sucedió en toda Europa. El sector dejó de ser interesante y atractivo. La gente no se da cuenta. Si un sector no es atractivo al capital, ¿Ya no le interesa? Esto por lo que respecta a las causas. Pero, ¿y las consecuencias? Nadie pudo prever la pesadilla que supuso. Para la economía, unos “sinseguros”.
Como no se podía asegurar las actividades productivas, los empresarios no invirtieron. Y el más mínimo error a nivel de producción, a nivel de distribución, a nivel de servicio al cliente. podían suponer un desastre para una empresa. No fue únicamente al transporte. Ve a quién iba a fabricar nada si tenías que indemnizar tú al trabajador en caso de accidente.
¿Cómo arriesgarse a levantar una nave industrial? Actividades elementales que todo el mundo consideraba normales, se convirtieron en atípicas lo normal y coliviano se transformó en arriesgado con lo que las empresas redujeron sus actividades en todos los campos la producción, el transporte, las inversiones la caída de la actividad empresarial redujo el PIB un 7% el primer año un 10% el segundo un 8% el tercero.
Cada año se iba erosionando la economía. O como diría Adam Smith, la riqueza de las naciones y de las empresas a las personas. ¿La gente? Pues cosas tan elementales como vender un viaje, adquirir un vehículo o una vivienda. Si tenías un coche y te sucedía algún percance, perdías el dinero porque quedabas en el vehículo, pero con las letras pendientes de pago.
Si le hacías daño a alguien o algo con tu vehículo sencillamente te arruinabas. O una vivienda. Si te robaban o si había una inundación o un incendio, no solo lo perdías todo, además quedabas endeudado con el banco de por vida. Se dejaron de adquirir viviendas, se dejó de edificar.
Todas las actividades que conformaban el pib de un país se fueron viniendo abajo el problema principal fue que solo los raritos pudieron asumir riesgos solo ellos pudieron asegurarse una mayor calidad de vida se daba la paradoja, de que la gente vivía más tiempo pero sin recursos.
La consecuencia de la composición y distribución de clases sociales fue tremenda. Las clases medias desaparecieron. La sociedad se polarizó. Por un lado, una clase muy rica que concentraba el 90% de la riqueza y otra clase pobre, que vivía en la miseria. Era una estructura de clases sociales, propia de la edad media, que trajo precisamente eso, una nueva edad media.
La de la clase media trajo la inestabilidad política. Las socialdemocracias fueron sustituidas, por gobiernos populistas y personalistas pero el estallido definitivo se produjo cuando desaparecieron los seguros de salud con la bajada del pib se desplomaron los ingresos Fiscales y las seguridades sociales no pudieron dar cobertura a la salud de toda la población.
Vivimos desde hace años en un mundo sin seguros y a la gente le parece normal. Nos hemos acostumbrado a que nada sea posible, porque nada puede ser asegurado. Sin seguridad no hay futuro, porque la confianza está en la base de la acción humana y la evolución de la humanidad. Hoy sabemos que los seguros eran un elemento claro de la libertad, de la igualdad social y de la confianza entre las personas.